Desde sus comienzos,
1937, constituyo en anhelo acariciado desde hacia muchísimos
años. La nueva avenida aportaba grandes beneficios, además
que ella misma constituía el ornato singular que podían
apreciar miles de peregrinos al recorrer sus franjas,
contemplando los majestuosos frontispicios de los santuarios
de la religión y de la patria que circundan la histórica
plaza dedicada por gratitud de este pueblo a uno de los
próceres de nuestra independencia: el General Manuel
Belgrano.
El antiguo proyecto
parecía siempre un sueño quimérico y yacía archivado
esperando que el tiempo determinara su fallo.
Pero una nueva
oportunidad de abogar por el se presenta con motivo de II
Congreso Eucarístico Nacional, cuyos actos requerían espacio
para su mejor desenvolvimiento y brillo.
Emprendidos nuevamente
los tramites debido ante las autoridades municipales y
provinciales, obtuvo unánime aprobación decretándose de
inmediato su realización. La dirección de pavimentación de
la provincia de Buenos Aires llama a publica licitación las
obras de la nueva avenida el 12 de julio de 1937 y fue
adjudicada a la firma Luis Bozzini e hijo Ltda S.A. quedando
firmada y escriturada dos días después debido al empeño del
señor gobernador de la provincia.
La clase de pavimento
de dicha avenida corresponde a los pavimentos asfálticos
denominados asfalto natural sobre hormigón bituminoso.
La colocación de este
pavimento se efectuó en tres periodos:
-
la preparación de
subbase, vale decir los desmontes y terraplenes necesarios
para llegar al nivel definitivo y colocación de una base
de cascote de ladrillos de 12 cm. De espesor, como capa
aisladora.
-
Colocación de la
base, hormigón bituminoso, compuesto de materiales
variables, de piedra, arena y bitumen con el espesor de 10
cm.
-
Colocación de la
carpeta de desgaste que es asfalto natural de roca (piedra
traída de Italia) con un espesor de 3 cm. Este material al
ser comprimido por pisones calientes tiene
-
la propiedad de
volverá su estado primitivo de roca, permitiendo transitar
sobre el después de 24 hs de su colocación.
La "Nueva Avenida",
une la plaza Belgrano con el camino nacional a Mendoza, Ruta
número 7, con un ancho de 36 mts, repartidos en tres
franjas: una central de 18 m y dos laterales de 7 m cada
una, separada de la central por un refugio de 2 mts donde se
ubicaron los focos de luz.
Lateralmente esta
retenido dicho pavimento del lado de las aceras por un
cordón de granito de 18 cm. De espesor y una luneta de
granitulio con tomas de juntas sobre la base de hormigón
portland de 12 cm. Y contra las ramblas por el cordón de
granito.
Las variaciones del
terreno han obligado a efectuar obras de desagüe para evitar
que se detengan las aguas de los alrededores y la que viene
de la ciudad por el desnivel pronunciado. A efectos de
conseguir tales estacionamientos se ha realizado el desagüe
necesario, cuyas obras abarcan el lado este de la Avenida
con una extensión de 320 mts desde la calle 25 de mayo hasta
Dr. Real y por esta hasta el río.
Recovas: Forman junto
con la avenida de Nuestra Señora de Lujan un entorno digno,
para dar majestuosidad a la Basílica Nacional.
Se extiende en la
avenida, desde la calle Lavalle hasta Alte. Brown.
Estas recovas datan
del año 1938, y sus características son: arcos de medio
punto sostenidos por pilares cuadrados y pisos de grandes
baldosas, presenta lámparas eléctricas en faroles de hierro
de estilo colonial.
La única recoba que
tiene nombre es la de la derecha que se llama Enrique
Cadicamo.
El 29 de mayo de 1927,
el Honorable Consejo Deliberante de Luján, sancionaba una
ordenanza nacida de un proyecto impulsado por el entonces
concejal Don Federico Fernández de Mojardín, mediante el
cual se le otorgaba el nombre de Lezica y Torrezuri a un
tramo de la calle que por aquel entonces se denominaba Gral.
Pintos. De este modo, desde San Martín, hacia el lado de la
Ruta 7, esta calle adquiría el nombre de una persona
fundamental en la historia de Luján.